Pemex 2025–2035: ¿Renacimiento energético o promesa fiscal?
En un país donde la energía ha sido históricamente sinónimo de soberanía, el nuevo plan estratégico de Pemex para el periodo 2025–2035 marca un punto de inflexión. Más que una reestructuración financiera, se trata de una declaración de intenciones: convertirse en una empresa autosuficiente, sostenible y competitiva, sin depender del presupuesto federal a partir de 2027.
Deuda crónica a liquidez estratégica.
Pemex arrastra una deuda acumulada que creció más del 129 % entre 2007 y 2018. Sin embargo, el nuevo plan propone un giro radical:
- Un fondo de inversión de $250 mil millones de pesos respaldado por Hacienda, Banobras y banca privada.
- Emisión de notas pre-capitalizadas (PCAP) por $12 mil millones de dólares para cubrir obligaciones inmediatas.
- Reducción del Derecho Petrolero para el Bienestar al 30 %, permitiendo a Pemex conservar más ingresos operativos.

Estas medidas buscan reducir la deuda en un 26 % hacia 2030, restaurar la confianza de los mercados y reactivar la cadena productiva nacional. De hecho, en el primer semestre de 2025, Pemex ya ha pagado más de $230 mil millones a proveedores, lo que ha dinamizado sectores clave.

Visión operativa que se marca.
El plan no se limita a números. También propone una transformación profunda en la operación:
- Reconversión de refinerías en complejos petroquímicos.
- Producción de energías renovables: solar, eólica, geotérmica, hidrógeno natural y biocombustibles.
- Extracción de litio a partir de salmueras petroleras, en alianza con LitioMX.
Además, Pemex consolidará su estructura en una sola entidad, eliminando filiales y fortaleciendo la rendición de cuentas. Se prevé la firma de 21 contratos mixtos con la iniciativa privada para explotar campos de alto potencial. Apuesta a la unificación institucional que pretende consolidarse como una sola empresa, eliminando filiales y en cuanto a servicios logísticos a terceros busca el aprovechamiento de flota menor para generar ingresos.
La reconfiguración de Pemex no solo afecta al sector energético. También redefine el entorno fiscal, financiero y estratégico para miles de negocios.
Alianzas público-privadas abren oportunidades para proveedores, consultores y desarrolladores.
Menor presión fiscal sobre el presupuesto federal puede abrir espacio para incentivos a pymes.
Mayor inversión en infraestructura energética puede reducir costos operativos en industrias clave.

Pemex 2025–2035 es más que un plan financiero, es una apuesta por la resiliencia, la innovación y la soberanía energética. Para quienes lideran, emprenden o educan en este país, entender esta transformación es clave para anticipar riesgos, identificar oportunidades y construir estrategias sólidas.
En Vandenzza ayudamos a emprendedores, líderes y marcas a construir estrategias fiscales sólidas, decisiones financieras inteligentes y narrativas que conectan con el futuro.
