La nueva realidad del “beneficiario controlador” que está aterrorizando a los empresarios mexicanos en 2025.
Si eres dueño de empresa en México y tienes más de 50 millones de pesos en ingresos anuales… este artículo te va a doler, pero te puede ahorrar cientos de miles (o millones) en impuestos).
Ricardo Salinas Pliego, el tercer hombre más rico de México, está viviendo la pesadilla fiscal que muchos temíamos: el SAT ya le está embargando cuentas y acciones personalmente por deudas de sus empresas que suman más de 63 mil millones de pesos.
¿Qué pasó exactamente con Salinas Pliego en 2025?
Salinas responde en X: “No debo ni un peso, las empresas deben, yo no”. El SAT contesta: “Tú eres el beneficiario controlador, te llevaste la utilidad vía préstamos, dividendos disfrazados o aumentos de capital no pagados… así que pagas tú.”
El SAT le reclama adeudos fiscales de ejercicios fiscales antiguos (2008-2019) principalmente de Totalplay, TV Azteca y Grupo Elektra.
Total adeudado reconocido por las autoridades: +63,000 millones de pesos (sí, con B de burro).
La SCJN ya falló en definitiva varios casos a favor del SAT en 2025:
Marzo → 17 mil mdp confirmados a Elektra
Septiembre → 12 mil mdp a Totalplay
Noviembre 2025 → se activaron embargos preventivos sobre acciones de TV Azteca y cuentas bancarias personales.

La bomba de tiempo que cambió todo: el famoso “beneficiario controlador”
Desde la reforma al artículo 26 del Código Fiscal de la Federación en 2020 (y reforzada en 2022), si tú eres el que realmente controla y se beneficia de la empresa (aunque tengas prestanombres, fideicomisos o estructuras complejas), el SAT te puede hacer responsable solidario.
¿Eso qué significa en cristiano? Que si tu empresa debe impuestos, aunque esté quebrada o vacía, el SAT puede ir directo a tus cuentas personales, tu casa, tu coche, tus inversiones… todo. Y en 2025 ya lo están aplicando con todo.

Las 3 estrategias que usaba Salinas (y casi todos los empresarios grandes) que YA NO funcionan
Tener al accionista en un fideicomiso o en Islas Caimán. Desde 2022 tienes que reportar al SAT quién es el beneficiario controlador real. Si no lo haces, multa de hasta 2 millones por RFC.
Préstamos a socios sin intereses o sin fecha de pago. El SAT los reclasifica como dividendos y te cobra ISR del 35% + multas.
Pago de utilidades vía “aumentos de capital” o “reembolsos . Ahora los rastrean y te hacen responsable solidario.
¿Qué puedes hacer HOY para dormir tranquilo?
Empieza por revisar todos los préstamos a socios que lleven más de tres años pendientes. Líquidalos de una vez o, en su defecto, documenta un plan de pago realista y con intereses de mercado que resista cualquier revisión del SAT.
Si ya no puedes o no quieres devolverlos, la opción más limpia es reclasificarlos como dividendos, calcular el ISR correspondiente y pagarlo. Sí, duele en el momento (pagar el 35 % aproximado), pero es un dolor único que te quita para siempre el riesgo de responsabilidad solidaria ilimitada.
Agenda cuanto antes una planeación fiscal preventiva 2025 con un contador o despacho que realmente domine las reglas del beneficiario controlador y controladora beneficiaria. No sirve el contador “de siempre” si no está actualizado con las reformas del 2020-2025. Migra cuanto antes a un esquema de reparto de utilidades 100 % limpio: mantén tu CUFIN (Cuenta de Utilidad Fiscal Neta) actualizada al día y reparte solo de ahí. Así, cuando saques dinero, ya no habrá forma de que te lo reclasifiquen como ingreso gravable.
Si ya te llegó requerimiento, invitación o notificación del SAT, no lo dejes pasar. Negocia inmediatamente un plan de pagos a parcialidades o presenta una defensa técnica sólida (conclusiones de revisión, juicio de nulidad o amparo). Lo peor que puedes hacer es ignorarlo: el embargo precautorio llega volando y después todo se complica el triple.
Ricardo Salinas Pliego no es el primero ni será el último. El SAT ya demostró en 2025 que sí puede tocar a los “intocables”. Y si le están embargando acciones de TV Azteca a uno de los hombres más ricos de México… imagínate lo que pueden hacerle a tu PyME o a tu empresa mediana.
El mensaje es claro: ya no hay donde esconderse.
Mejor prevenir que estar tuiteando (o llorando) como Don Ricardo en unos meses.
