Aranceles poder presidencial e impacto fiscal en México
Esta semana la Corte Suprema de Estados Unidos inició el debate sobre la legalidad de los aranceles que el presidente Trump, donde impuso amparado en la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), y el resultado puede redefinir no solo los límites del poder ejecutivo en materia comercial sino también la planificación fiscal y la operativa de muchas empresas mexicanas que dependen del mercado estadounidense.
Lo que marca el rumbo
Trump utilizó la IEEPA para justificar tarifas ante lo que calificó como una amenaza nacional, pero varios magistrados han cuestionado si esa ley autoriza medidas de gran calado sin la anuencia del Congreso, siguiendo la llamada doctrina de las cuestiones importantes, que exige autorización legislativa para decisiones con consecuencias económicas relevantes.
Si la Corte valida el uso extensivo de la IEEPA para imponer aranceles, quedaría ratificada la capacidad del Ejecutivo estadounidense para aplicar medidas unilaterales de alcance masivo; si la Corte limita ese uso, se estrecharía ese poder, pero podrían activarse otras herramientas legales para imponer tarifas de forma temporal.

Impacto para México
Un mantenimiento o ampliación de los aranceles se traduciría en un aumento directo de costos para exportadores mexicanos y un ajuste en la competitividad de sectores como la agroindustria, la manufactura y las maquiladoras. Más allá del costo unitario de los productos, la incertidumbre derivada de medidas unilaterales puede alterar decisiones de inversión, desajustar cadenas de suministro y complicar la planeación contable y fiscal de empresas que operan entre ambas fronteras.
Qué pueden hacer las empresas mexicanas ahora

Las compañías deben dar prioridad a la acción preventiva: realizar simulaciones de impacto para entender cómo variarían márgenes y precios si los aranceles añadieran, por ejemplo:
-Un 10–20% al costo de exportación.
-Ajustar su estrategia contable revisando deducciones.
-Inventarios y políticas de precios para preservar rentabilidad.
Y fortalecer el cumplimiento documental y las prácticas de planeación fiscal para responder con agilidad ante cambios regulatorios. Estas medidas no eliminan el riesgo, pero reducen la vulnerabilidad y permiten tomar decisiones comerciales más informadas.
Cuando la política exterior se transforma en política fiscal, la diferencia entre sobrevivir y aprovechar una crisis está en la preparación. La educación financiera y contable deja de ser un lujo para convertirse en una herramienta estratégica: entender escenarios, traducir riesgos a números y diseñar respuestas concretas es lo que permitirá a negocios y contadores convertir incertidumbre en ventaja competitiva.
¿Tu negocio ya tiene un plan de contingencia para aranceles y tarifas temporales?
